Hannie Schaft es una de las propuestas argentinas más interesantes del momento desde muchos aspectos. No solo por la propuesta musical que traen, la cual no es la más normal actualmente, sino también por la búsqueda identitaria desde la cual se construye la banda. Quizás por el gran presente de la escena argentina que moviliza a desafiar las fronteras de lo que está hecho y tener una idea definida de lo que se está intentando comunicar.
La banda ya con su nombre se planta con banderas definidas. Hannie Schaft (1920–1945) fue una estudiante y activista neerlandesa que formó parte de la resistencia contra la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Se destacó por su valentía y compromiso político: participó en sabotajes, misiones clandestinas y atentados contra colaboracionistas nazis. Su vida estuvo marcada por su compromiso colectivo, componiendose a cualquier idea de individualismo. Ella creía firmemente en la resistencia como un espacio de sentido de pertenencia e intransigencia para con los modelos establecidos.
Justamente partiendo desde esa base se puede pensar a la banda. En un mundo cada vez más egoísta, hay una idea de resistencia simbólica hacia algo, que tiende a la fragmentación y a la contraposición entre unos y otros, buscando el bienestar individual ante todo. Frente a este fenómeno, la contracultura de Hannie Schaft se alza desde varios frentes.
Para poder teorizar sobre las bases en las cuales se apoya la idea de comunidad de Hannie Schaft, vamos a hablar sobre Sara Ahmed filósofa feminista británica-australiana, muy influyente en estudios de género, afectos y crítica cultural. Sus trabajos combinan teoría feminista, fenomenología (como Husserl y Merleau-Ponty), y una lectura crítica de cómo los cuerpos se mueven y se sienten dentro de estructuras sociales. Si bien a priori, sus estudios pueden ser complicados de encontrar una relación directa con las reflexiones de Hannie Schaft, particularmente en sus libros “Queer Phenomenology”(2006) y “The cultural politics of the emotions”(2004). Hay varios conceptos que se pueden aplicar a la noción de comunidad.
En queer phenomenology, Ahmed toma el concepto fenomenológico de “orientación”, es decir cómo nos movemos y nos posicionamos en el mundo. Cuando alguien no encaja con las normas (de género, sexualidad, clase, etc.), su cuerpo queda “mal orientado” respecto a los espacios sociales dominantes. Resistir es reorientarse, buscar otros caminos, otras formas de estar y habitar. Mientras que en el libro The cultural politics of emotions, Ahmed critica la idea de que las emociones son “internas” o “personales”. En cambio, dice que: “Las emociones no residen en los cuerpos individuales, sino que circulan entre cuerpos.” La comunidad se forma a través de afectos compartidos. El deseo de un “lugar”, el sentirse acompañados en la búsqueda, la tristeza ante el desarraigo, todo eso teje vínculos.
En Hannie Schaft la noción de lugar deseado, con una mirada crítica y discorde a la realidad gobernante se ve plasmado tanto en sus letras como en la elección de sonidos y texturas que se utilizan a lo largo del disco. Capas y capas de guitarras que juegan con la sensación de no salir de un espiral enrollado en sí mismo, pero que al mismo tiempo sabe que tiene una puerta de salida con fecha de caducidad. Desde el punto de vista de las letras, son un ida y vuelta constante entre llegar y no, buscando espacios que te remitan tranquilidad y esperanza, justamente cursan junto a las teorías de Ahmed, la forma inconformista de pararse ante al mundo, donde la indiferencia es una actitud inaceptable ante la materialidad insensible. En Hannie Schaft, si bien puede existir una lectura más subjetiva y abordable desde otros aspectos, desde mi perspectiva se le da una relevancia importante al otro como un ser en el cual se puede apoyar y encontrar un sustento de comunidad, escapando a la idea de pensarse como ser individual que no necesita de un otro para poder realizarse. “Escapemos juntos” es la primera frase del disco y sirve para dejar anclada una bandera de que es lo que se comunica, pensando como una orientación afectiva buscando un lugar al cual ir, o construir.
A su vez resulta interesante pensar la cuestión de las emociones planteada por Ahmed, ya que refuerza justamente la concepción del disco, donde la angustia y desesperación por llegar , no es algo ajeno a una realidad colectiva ya que busca contradecir las normas preestablecidas de los sentimientos individuales que hoy en dia abanderan al mundo en el que vivimos. Al final, las emociones permiten entendernos e identificarnos con lxs que tenemos al lado y eso es entendido a la perfección por Hannie Schaft, le canta a un otrx, a alguien que desea y en que en algún momento las emociones fueron correspondidas y entendidas como comunales.
En conclusión, Hannie Schaft desde muchos aspectos es de las bandas más interesantes del momento, primero por un compromiso cultural y social, que da espacio a nuevos artistas y bandas a tener lecturas críticas y compleja hacia dónde vamos y luego creo, el universo sonoro que construyen con ambientes y texturas que desesperan, angustian, que se sienten como avanzar y retroceder eternamente en un círculo vicioso teniendo la puerta al lado. Hannie Schaft obliga a intentar llegar a ese lugar, existente o no, pero con la posibilidad de construirlo juntos.

